iPhone apps contra policías de Arizona

Por Lourdes EncinasMoreno

Entre los documentos del Departamento de Seguridad Pública de Arizona filtrados por LulzSec en la operación Chinga La Migra”, aparece uno que alerta sobre aplicaciones de iPhone usadas contra oficiales de policía.

El documento, catalogado como “Información delicada sobre la aplicación de la Ley”, fue recibido el 31 de marzo de 2010 vía email desde el Departamento de Policía de West Pal Beach, y señalan que el “descubrimiento” de las aplicacones ocurrió luego de decomisar un teléfono en un arresto.

Las apalicaciones listadas son:

Cop Recorder (gratuita): Esta app se puede activar para grabar secretamente lo que un policía dice, escondiendo el iPhone en un bolsillo, por ejemplo. Cuando se activa proporciona una advertencia al usuario, básicamente sobre los derechos Miranda y aconseja no hablar con un oficial hasta que consulte con un abogado.

(“Miranda Rights” es una advertencia que debe darse a un imputado que se encuentra en custodia de la policía de Estados Unidos, antes de que le hagan preguntas relativas a la comisión del ilícito. Todos la hemos escuchado en películas o series-: “Tiene el derecho a guardar silencio. Cualquier cosa que diga puede y será usado en su contra en un tribunal de justicia. Tiene el derecho de hablar con un abogado. Si no puede pagar un abogado, le será asignado uno a costas del Estado”)

Trapster (grautita): Se baja de trapster.com y se basa en las marcas sobre la ubicación de los retenes policiacos que hacen usuarios. Esta applicación alerta a los usuarios que se estén aproximando a un retén.

Police Alert Lite: Opera como un scanner y ubica en mapas la ubicación de oficiales. (No se encontró en la app store).

Caller ID Faker: Permite a la persona que llama escribir número de teléfono que desea que aparezca enel identificador de llamadasde la persona a la queestá llamando. (No se encontró en la app store)

Digital Scale (grautita): El teléfono se puede usar como balanza para pesar en onzas o gramos.

Al final se sugiere que los oficiales que cuando arresten a alguien se tomen el tiempo de revisar qué aplicaciones tiene en su teléfono. Y que muchas aplicaciones pueden ser caras pero poderosas.