Se asoma la censura en redes sociales

 

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

Si usted veía las noticias el lunes, se encontraba con las reacciones a las detención de dos tuiteros en Veracruz, bajo la absurda acusación de terrorismo.

Una ley en Tabasco para regular lo que se diga en redes sociales y penalizar también con cárcel.

Y como cereza del pastel, la iniciativa del diputado Arturo Zamora para tipificar los delitos de “injurias y difamación electoral”, en resumen una ley con espíritu para castigar con cárcel las críticas a partidos, políticos e instituciones electorales.

Haga de cuenta que habíamos despertado en 1970, en las peores épocas de la represión, del autoritarismo… además, casualmente, o no, estos tres ejemplos surgen de gobiernos y legisladores del PRI.

Vamos por partes.

A dos usuarios de twitter en Veracruz se les acusa de ciberterrorismo por haber difundido rumores sobre ataques a escuelas por partes del narco, que resultaron falsos. Rumores que circularon por diversos medios y, que ya se comprobó, ellos no iniciaron.

Ya los especialistas en el tema han concluido que eso no califica como terrorismo. A lo más una irresponsabilidad. Pero tienen ya varios días detenidos, no alcanzan fianza y enfrentan 30 años de prisión. Lo que ni a los sicarios, porque a esos ni siquiera los detienen.

La noticia le ha dado la vuelta al mundo, poniéndonos además en vergüenza internacional.

Hay qué decir que el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, protagonizó en su campaña uno de los episodios más penosos de políticos en redes sociales, al ser descubierta su red de cuentas falsas y trolls para atacar a quienes no le aplaudieran y lo criticaran.

En Tabasco, se aprobó una ley que castiga con hasta 6 años de prisión a quienes difundan información falsa que cause pánico en la población a través de medios electrónicos y redes sociales.

Y la iniciativa del diputado Zamora causó tal rechazo que ayer mismo anunció que la retiraba para “mejorarla” y no se cómo pueda volver a insistir en ella.

Sobra decir que nadie está de acuerdo con la difusión de falsos rumores. Pero, deben saber que en las redes sociales, Twitter en especial, uno ya sabe en quién confiar y entre los usuarios se señala a quienes mienten o exageran una nota.

Y son también los usuarios quienes han aprendido a avisarse de situaciones de riesgo a falta de información de las autoridades y lo lento que fluye en los medios tradicionales.

Sí, hay excesos como en todas partes y si esos excesos provocan un daño real en la sociedad, entonces sí deben castigarse pero en su justa medida e independientemente si se dice en una red social o en un volante.

 Lo que aquí preocupa, es que se asoma la sombra de la censura. La decepción de comprobar que hay una ala de gobernantes en los que aún permea el espíritu represor. De esos que al no entender las nuevas formas de comunicación, se sienten amenazados y en lugar de tratar de aprovecharlas buscan frenarlas.

Por eso hay qué estar muy pendientes y demandantes de lo que ocurra con los tuiteros en Veracruz, porque si se les condena, si van a la cárcel por un tweet se sentará un pésimo precedente.

Además, se abrirá la puerta para que más gobernantes y congresos busquen cualquier pretexto para limitar el uso de la tecnología que provee excelentes herramientas para que la sociedad pueda expresarse y organizarse libremente… y eso a cualquier político le aterra.