¡BlackBerry del mal!

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

En ocasión de los disturbios en Londres se vuelve a señalar a las redes sociales, unos destacándolas como detonadoras de movimientos ciudadanos y otros satanizándolas como origen de protestas violentas.

En el caso de Londres se habla de “los disturbios de  BlackBerry”, al punto que la empresa que las fabrica tuvo que emitir un comunicado afirmando que colaborara con la policía, lo que por cierto les valió un hackeo.

Según los datos del regulador de comunicaciones británico, Ofcom,  BlackBerry es el smartphone más usado entre los jóvenes de Reino Unido (37%). Cabe decir también que es el más accesible de los dispositvos, por lo que su uso no debería sorprender.

También se ha “acusado” a la tecnología y las redes sociales en las protestas en Chile, Madrid y las del mundo árabe.

Hay aún muchos medios que no las entienden, lo mismo las autoridades que hacen en redes más bien una labor de monitoreo (no muy buena) que de integración o para poder identificar correctamente a quienes sí incitan a cometer un delito.

Comparto con quienes consideran que los gobiernos toman esto de pretexto, al igual que los ataques de hackers, para justificar sus pretenciones de regular el internet (aunque siempre habrá forma de burlar las restricciones).

En lo que no se repara es en que las redes sociales las usa la gente, no son programas automatizados. Se usan como medio para citar a las manifestaciones, para opinar sobre el tema, para informarse, para llamar la atención de los medios tradicionales.

Pero hay que tomar muy en cuenta que muchos (quizá la mayoría) de quienes hacen lo que se llama ciberactivismo difícilmente son los que salen a la calle a sumarse a las manifestaciones, porque no pueden o porque francamente es más fácil enviar un tweet.

Las redes sociales se convierten más bien en cajas de resonancia, en ellas se hace eco de lo que pasa en el mundo offline.

Hay sectores en esos países que están inconformes y ante un descontento social basta una chispa para encender el polvorín. Cuando la gente se siente amenazada por una acción u omisión de gobierno o está harta de una dictadura es cuando sale a protestar.

 Ahí están los verdaderos orígenes de las protestas.

Ni Twitter ni Facebook inician movimientos sociales, los inicia la gente y usa la tecnología para influir y potenciar un mensaje, pero nada de que lo que se comente en las redes sociales o  a través de un dispositivo provoca algo si no se pasa a la acción, al menos hasta ahora.

Ah, lo mismo aplica para las próximas elecciones del 2012.