Cinco libros de los que no se sale ileso

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

 

Hay lecturas de las que no se sale ileso. Te embisten con toda la crudeza de saberlas basadas en la realidad, salidas de ese mismo entorno en el que uno transita día a día y en el que se topa con personas tan comunes como uno, que ahora son protagonistas de las historias que llenan las páginas de los libros que aquí le voy a contar.

Son historias que ocurren en la casa de al lado, en ese cuarto que nunca se abre en la oficina vecina o ahí, en la calle, a la vista de todos, que parece ser el mejor escondite porque es el que no queremos ver.

Los cinco libros que aquí enlisto son autoría de escritores sonorenses, quienes con una pluma moderna y audaz, ya se han ganado un lugar en el escenario literario mexicano, aunque  quizá sean más reconocidos fuera de Sonora que en su propia tierra.

Escojo estos títulos porque la literatura no es sólo una vía de escape a nuestra cotidianidad, también es una forma de confrontarnos a ella, de ponernos frente al espejo y qué bueno que lo haga.  Algunas de estas historias se presentan de forma sútil,  otras son muy crudas, unas solemnes y otras cargadas de humor negro. Todas valen mucho la pena

Le advierto que no son lecturas superficiales, lo van hacer reflexionar. Por eso reitero que no se sale ileso de ellas.

Todo eso es yo, de Sylvia Aguilar Zéleny

Descarga gratuita en la Biblioteca Digital del Instituto Sonorense de Cultura (http://isc.gob.mx/bibliotecadigitalsonora).

Esta novela, aparentemente inofensiva, es un retrato del impacto que ha tenido la Narcoguerra en las familias mexicanas y cómo ha permeado hasta en las relaciones de los niños en las escuelas. Lo hace con sutileza, sin escenas sangrientas y apenas tocando el tema, a través de la inocente e intuitiva mirada de Julia, una niña dividida entre Ciudad Juárez y El paso, que documenta en su diario personal los efectos de la violencia, del narcotráfico y de la migración. Ella no lo dimensiona, pero cuando lo lea, usted sí comprenderá que el diario de Julia es un diario de guerra.

Matar, de Carlos Sánchez.

Ganador del Concurso del Libro Sonorense 2010, Crónica.

Por otro lado, Matar, te ataca sin concesiones. Una tras otra, estas crónicas de muerte nos desnudan la realidad de nuestro entorno, le quitan los adornos y los filtros que le hemos puesto para ocultar su lado incómodo, para evadir la parte de responsabilidad que a cada uno nos toca por sus fallas. Los homicidas que se confiesan en estas páginas, son el niño del que nadie se ocupó, el que no supo cómo superar el origen y, sí, también el de la maldad innata que está más allá de la redención. Todos salieron de entre nosotros… eso es lo que nos espanta.

Mujeres que matan, de Sylvia Arvizu.

Nitro/Press 2013

Así como en el paquete en el que los adquirí, Mujeres que matan va de la mano con Matar, porque la pluma de Sylvia Arvizu ha sido guiada por la de Carlos Sánchez, quien desde hace muchos años acude a las cárceles para ayudar a las internas a liberarse mediante la escritura. Sylvia lo ha aprovechado muy bien, su narrativa es de primera. A través de su historia, nos va presentando las historias de otras mujeres con las que comparte el peso de vivir en el encierro, añorándolo todo. De repente, uno se siente a su lado, pasando la Nochebuena bebiendo coca cola infusionada con bolitas de algodón impregnadas en alcohol… parpadeas y agradeces no estar allí. Ellas no lo dicen, quizá no lo dimensionen, pero en casi todos los casos su crimen es resultado del abuso y la desigualdad.

 No toda la sangre es roja, de Carlos René Padilla.

Ganador del Concurso del Libro Sonorense 2016, crónica.

Durante su presentación en la pasada  Feria del Libro de Hermosillo, Imanol Caneyada calificó este libro como “una declaración de amor al periodismo”. Lo es. Desde el hecho de que son historias contadas por un reportero (oficio de origen del escritor), quien reescribe historias que cubrió, con el estilo y la profundidad que no permite la nota diaria, sospecho que tratando de reivindicar a las víctimas, y las presenta en formato de periódico antiguo, de esos que te enviaban a otra página para seguir leyendo. Es también un libro que evoca un Sonora Noir, en el que la maleta que carga la pareja que va en el autobús esconde el cadáver de una niña, la trastienda de ese local se usa para traficar mujeres y ese otro señor oculta a su hija su trabajo real. al lado de un narcotraficante. Así es que, a la próxima, fíjese bien quien camina a su lado.

La fiesta de los niños desnudos, de Imanol Caneyada.

Tusquets Editores, 2017.

Es la historia de un hombre mediocre, aplastado por el éxito de un padre dominante, que de repente, en el lugar menos inesperado, encuentra a una figura paterna aún más dominante, pero que lo libera de su asfixiante existencia. En el submundo de la indigencia en el que se sumerge y bajo una lógica muy retorcida, encuentra por fin el sentido que su vida nunca antes tuvo. En esta novela, Imanol nos recuerda lo delgada que es la línea que separa la comodidad de nuestra vida clasemediera a la rudeza de sobrevivir en las calles… basta con una tarde seguir caminando.

 

Publicación original en el Semanario Primera Plana