Junio duele, no olvidemos por qué

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

Junio duele.

Junio es una herida abierta en los mexicanos, en particular en los hermosillenses que aquella tarde de 2009 vimos un infierno desatarse.

Junio envuelve a esta ciudad en un halo de sentimiento, nos aviva el recuerdo más doloroso y el que más indigna, porque nos vuelve a confrontar con la impunidad que rodea el caso y que es innegable.

Ocho años después, mientras trato de dilucidar de qué manera abordar un caso sobre el que se ha escrito tanto, no dejo de preguntarme si aún dimensionamos la gravedad de lo ocurrido o empieza a convertirse en un recuerdo nebuloso en la memoria colectiva.

Se murieron 49 niños, cerca de 20 resultaron con graves quemaduras, 80 más padecen daños internos en diversos grados.

El impacto que sufrieron sus padres alteró planes de vida e incluso desintegró familias.

Ninguna autoridad asumió las graves fallas en los sistemas de guarderías del IMSS y de protección civil, que fueron decisivas en la consumación de la tragedia.

Mucho menos los dueños de la guardería.

El peso legal recayó en empleados menores, sin poder ni dinero para defenderse.

A estas alturas, la PGR no ha esclarecido plenamente el origen del incendio que comenzó en la bodega de la Secretaría de Hacienda del Gobierno del Estado y que arrasó con la contigua Guardería ABC.

¡Ni siquiera eso!

Junio nos pone de frente ante la tragedia infantil más grande de la que se tiene registro en México y entre las peores a nivel mundial.

Es también uno de los mayores emblemas de corrupción e impunidad en este país.

Es un caso que sigue abierto, con importantes pendientes por resolver en materia legal y atención médica suficiente para los todos los niños que resultaron lesionados.

Hay 153 familias que viven en un permanente 5 de junio.

Por estos niños, lo menos que podemos hacer es sumarnos a la exigencia de justicia y apoyar la lucha de sus familias por evitar que una tragedia similar se repita.

Por nuestro propio bien como sociedad, no permitamos que la indiferencia nos gane y el olvido se imponga.

Hace ocho años, la corrupción cobró en esta ciudad a sus víctimas más inocentes y ninguno de los responsables ha pagado realmente por ello.

El Caso ABC sigue abierto y sigue impune… por eso es que junio duele. No lo olvidemos.

Una aportación contra la desmemoria

Junto al Semanario Primera Plana, hace casi tres años se publicó el libro de mi autoría “49 razones para no olvidar”, que concentra una extensa investigación periodística sustentada en documentación y testimonios clave para entender los antecedentes y el desarrollo del caso.

Este libro se concibió como un registro de hechos, una obra de consulta y una aportación contra la desmemoria, por lo que es importante que quien quiera pueda leerlo.

Le informo que ya puede descargar su versión digital de manera gratuita en las plataformas de Amazon y Google Play Books, a las que puede acceder desde su computadora o dispositivo móvil.

La serie de documentos claves relacionados al caso, los puede descargar en este mismo blog.

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Publicación original de este post en el Semanario Primera Plana