La Era de los Humanos

Por Lourdes Encinas Moreno

Publicación original en el Semanario Primera Plana

Los movimientos políticos en países considerados potencia, que empiezan a modificar acuerdos comerciales que se daban por sentados, generan la percepción de que el mundo atraviesa por un gran momento de cambio.

Sin embargo, el avance del nacionalismo puede interpretarse como uno de los últimos coletazos de resistencia a las verdaderas transformaciones por las que atraviesa el mundo y que son mucho más profundas.

La gran transición por la que atraviesa Estados Unidos no es política ni económica, sino racial. De acuerdo a las proyecciones de su Oficina del Censo, en el año 2043 los blancos dejarán de ser mayoría y para 2060, todas las minorías, que ahora representan el 37% en su conjunto, agruparán al 57% de la población estadounidense; uno de cada tres habitantes será de origen hispano.

En otras palabras, los norteamericanos de raza blanca perderán su hegemonía, eso es lo que en verdad cambiará el estado de las cosas en ese país y una de las razones del reagrupamiento de su ala más radical, que ha logrado avanzar gracias a las grietas de un sistema electoral obsoleto (como casi todos), que permite ser presidente a quien no ganó el voto de la gente.

Las medidas que realmente pueda implementar Donald Trump para su America First provocarán una sacudida inicial, causarán cierto daño, pero difícilmente van a trascender para cuando la composición de la mesa cambie y la America que él representa ya no esté en la cabecera.

Aun con el hito histórico que supondrá el avance las minorías raciales en el país más poderoso del mundo, es apenas uno de los elementos dentro de la verdadera gran transformación que está experimentado el planeta mismo.

La Era de los Humanos

Tras siete años de deliberación, en el Congreso Mundial de Geología celebrado en agosto pasado, se llegó al primer gran consenso -de muchas y largas pruebas que faltan- de que ha finalizado el Holoceno y nos encontramos en los albores del Antropoceno, la primera era marcada por el impacto directo del hombre sobre la Tierra.

Para entrar a un intervalo geológico distinto es necesario un signo que haya marcado a todo el planeta y ocurrido más o menos al mismo tiempo, por eso se descartó considerar el inicio del Antropoceno con la Revolución Industrial, pues su huella no impactó por igual ni de forma sincrónica al mundo entero.

Esta nueva era habría comenzado alrededor de 1952, cuando lo isótopos radioactivos de las pruebas nucleares realizados a mediados del siglo XX se asentaron en todo el planeta.

Al mismo tiempo que empezó a incrementarse el uso del plástico, del concreto, de vehículos particulares, las emisiones de gases, el turismo internacional y los desechos industriales, que han alterado los ecosistemas y provocado la desaparición masiva de biodiversidad.

Con la recuperación económica de la posguerra aumentó el poder adquisitivo de las personas, cambiaron las formas de consumo y el despliegue de la actividad humana llegó a prácticamente todos los rincones del planeta, no por nada, hay quienes consideran a éste el “Capitalceno”, por el papel del capitalismo en este proceso.

¡Y los pollos! Sí, la crianza y consumo de estas aves de corral ha crecido de manera exponencial dejando toneladas de hueso esparcidos por todo el mundo, al punto que se considera que el fósil de gallina será el indicativo de la nueva era para las próximas generaciones.

Los humanos ya hemos cambiado el sistema vital de la Tierra y, en términos de impacto, somos nuestra propia versión del meteorito que hace 65 millones de años impactó lo que hoy conocemos como la Península de Yucatán, desencadenando una gran devastación y la extinción de los dinosaurios.

Ni usted ni yo veremos el final de esta transición, pero sí estamos padeciendo ya los eventos característicos de un cambio de era: extinción de especies, cambio climático y el agotamiento de recursos vitales que provocan el desplazamiento masivo de personas.

La era de los humanos ha resultado la era de la depredación. Ahora, enfrentamos la necesidad de gestionar de manera más eficiente los recursos limitados que quedan en el mundo, eso es lo que verdaderamente provocará un cambio en los modelos económicos y políticos del mundo.