De la solidaridad a la bajeza colectiva

Por Lourdes Encinas

@lojesa

Esta semana viví en lo personal el mejor lado de las redes sociales, esa solidaridad que pueden demostrar los usuarios para ayudar a resolver un problema.

Estoy muy agradecida con todos los que me ayudaron a difundir mi petición y, por supuesto, con quienes tomaron acción para solucionarla.

Cada RT, cada mensaje de acompañamiento que recibí, me ayudaron también en mi constante lucha por no perder la fe en la humanidad. Gracias a todas y a todos.

Contrario a mi buena experiencia, un par de jóvenes, un par de familias, vivieron esta semana el peor lado que la gente puede llegar a demostrar en las redes sociales.

La intromisión en la vida privada, el juicio lapidario, el linchamiento, el ataque, las críticas, la burla y una tremenda doble moral. Una bajeza colectiva.

Ninguno de nosotros tiene derecho a opinar sobre la acción cometida por ella, ni siquiera calificarla como error. Mucho menos a burlarnos de la repercusión que puede tener en él.

Pero lo que más lamento es la manera tan irresponsable de los medios de comunicación que retomaron un asunto privado, entre particulares, sin ninguna repercusión pública y lo presentaron como una nota, con fotos, videos y datos personales de los involucrados.

Bajo ninguna perspectiva este asunto es de interés informativo, a estas alturas ya ni siquiera para exponer el “poder de las redes sociales”. Publicar este tipo de cosas es ir por el click fácil  y nada más. Eso la gente lo nota.

Así que, de esta semana en las redes sociales, me quedo la solidaridad que me fue demostrada.

A ese par de jóvenes, sólo puedo desearles que salgan fortalecidos de esta experiencia y que no le concedan a nadie el poder de cómo hacerlos sentir.

Esto también pasará.