A las jóvenes hay que recordarles la lucha

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

Algo que ha llamado la atención en la contienda presidencial de Estados Unidos es lo difícil que le ha resultado a Hillary Clinton conectar con las mujeres, sobre todo las jóvenes, las de la generación Millenial, quienes prefieren a Bernie Sanders, un hombre septugenario con un discurso populista e irrealizable.

Los analistas han expuesto varios factores sobre el tema, entre los cuales destaco uno en particular.

Es el que considera que las mujeres Millenials son las que menos identificación de género sienten, pues ven la equidad, si no completamente conquistada, si más a su alcance.

Ellas crecieron en un mundo en el que la mujer tiene más poder de decisión y ejercen más derechos, por lo que no sienten la urgencia de tener a una presidenta que impulse los pendientes de la agenda femenina, como si lo hacen sus madres y abuelas que padecieron con mayor intensidad la discriminación de género.

Esto es algo a lo que debemos poner atención.

A las nuevas generaciones hay que informarles que, para que puedan usar anticonceptivos, trabajar sin pedir permiso y votar en las elecciones, entre otras cosas, hubo antes una intensa lucha de mujeres alrededor del mundo, que llegó a costar sangre.

Que esa lucha no ha terminado, particularmente en países como México, que mantiene una brecha de género del 69.9%, ubicándose en la posición 71 de 145 países, en el ranking del Foro Económico Mundial.

Que apoyar a una mujer a acceder a un cargo de decisión pública no es una simple solidaridad de género, lleva el objetivo de que impulse las acciones que permitan avanzar en los pendientes y a un ejercicio pleno de derechos.

Que este día no es para regalar flores ni para vestir de rosa, es una fecha de conmemoración y para la reflexión sobre los avances y los obstáculos que aún enfrentamos.

Sobre el tema, ayer escuché en el programa de Soledad y Sergio, al presidente estatal del PRI, Gilberto Gutiérrez Sánchez, decir que, en una lógica estrictamente paritaria y una vez que la igualdad sea plena, también debería haber un día del hombre.

Difiero.

El Día Internacional de la Mujer no es una celebración al género, es una conmemoración de la lucha por el reconocimiento de derechos, algo que los hombres nunca, en ningún momento de la historia, han tenido que reclamar porque no se les han negado en relación a su género, así que, en todo caso, hablaríamos de reconocer a los varones que se han sumado a esa lucha y han dejado de ser obstáculo.