Sobre el matrimonio igualitario en México

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

El 12 de junio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió la jurisprudencia 43/2015, en la que declara inconstitucional que se defina al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer y que su fin la procreación. Decisión que ha causado controversia, en buena parte porque se ha malinterpretado.

En primera instancia, no implica que los matrimonios entre parejas del mismo sexo puedan realizarse en automático en todo el país, lo que hizo la SCJN fue emitir un criterio general para los jueces federales que se aplique en el estudio de cualquier Código Civil o Familiar de los estados.

Es decir, cuando una pareja homosexual solicite un amparo para casarse, el juez deberá resolverlo en base a este criterio y su fallo no puede ser otro que otorgarlo. Sí, salvo en el Distrito Federal, Quintana Roo* y Coahuila,  en el resto del país aún es necesario ampararse.

La jurisprudencia tampoco ordena a los estados modificar su legislación civil para actualizar el concepto de matrimonio y quitar las restricciones. Sin embargo, da más razones jurídicas para hacerlo y tarde o temprano los Congresos locales tendrán que enfrentar el tema.

Esta decisión es resultado de un discreto pero efectivo movimiento que empezó desde Oaxaca en 2010, a base amparos, para lograr el reconocimiento del matrimonio entre parejas homosexuales, en toda la extensión del concepto legal, que se extiende al concubinato y la adopción.

Lo que ha hecho la Corte es lo que todo tribunal supremo debe hacer: Avocarse al estudio del fondo jurídico de las cosas, en este caso, los aspectos religiosos, morales o costumbristas son para otro tipo de arenas.

Sus conclusiones se han basado en el artículo 4 de la Constitución federal, que al referirse a la protección de la familia no especifica que el matrimonio deba ser entre un hombre y una mujer; y el artículo primero, que desde 2011 prohíbe la  discriminación en razón de la orientación sexual  y establece que el Estado Mexicano reconoce los derechos humanos garantizados en tratados internacionales de los que forme parte.

La Constitución de Sonora ya dice lo mismo.

Amén a los grandes movimientos sociales que preceden a esto, yo destaco la lucha a base de recursos legales, que puede resultar un camino más lento, pero con resultados firmes y permanentes.

El mismo tipo de lucha, que han seguido las mujeres organizadas para lograr la paridad de género en las candidaturas a diputaciones y que ahora sigue en las municipales.

Tocando el punto, en Sonora se presenta un escenario inédito: A partir de septiembre habrá una gobernadora y un congreso con paridad de género (17 diputados y 16 diputadas)…  faltaría una mujer al frente del Poder Judicial para completar la tríada.

*En Quintana Roo no está expresamente aprobado el matrimonio igualitario, pero el Registro Civil del estado decidió acogerse desde un principio a los pronunciamientos de la SCJN y realiza las bodas sin necesidad de amparo.