Aceptar la derrota y administrar el triunfo

Mi amigo Heriberto Tapia (el mejor encuestador de Sonora, por cierto) me compartió un gran texto del ex presidente español Felipe González, titulado “La Aceptabilidad de la Derrota”, ante la coyuntura que vive el estado, me parece oportuno retomar algunos conceptos.

González habla de dos momentos que definen a un sistema democrático: la aceptabilidad ex ante y ex post de la derrota.

La aceptación previa califica a las fuerzas políticas vigentes, que compiten no para ganar, sino para tener una razonable igualdad de oportunidad. Se comprometen así tanto a ganar como a aceptar que pierdan. Es, básicamente, aceptar las reglas del juego democrático.

Luego, señala los elementos que considera necesarios para integrar un sistema que haga aceptable la derrota, entre otros: Lealtad constitucional, control parlamentario –entendido como contrapeso del Ejecutivo y el marco para resolver conflictos-, legislación electoral y la revolución tecnológica que está cambiando las formas de comunicación masiva y las estructuras del poder político.

Esto último, lo ligo a la tesis de Moisés Naim: El poder ahora es más fácil de conseguir, pero más difícil de mantener.

Esos elementos existen en Sonora, unos más acentuados que otros.

Si bien nos falta avanzar mucho en cuanto a participación ciudadana y cambios de paradigmas, lo que ha fallado no es tanto el sistema, sino las personas, actores principales de la contienda los que se quedaron muy lejos de poder ser considerados como demócratas.

Guillermo Padrés Elías marcó un hito electoral y pudo haber pasado a la posteridad en las mejores páginas de la historia de Sonora, pero se desatendió de sus obligaciones como gobernador y se ocupó sólo de su acrecentar su bienestar personal.

Pasará a la historia, sí, pero en las páginas de la ignominia, sino es que de las policíacas.

Javier Gándara Magaña lo repitió varias veces en su campaña: Quería ser gobernador para trascender y dejar huella él, su persona. Se quedó también en el individualismo. Ahora, se le está yendo entre las manos la oportunidad de darle un cierre digno a su carrea política y trascender de buena manera.

Si aceptar la derrota no es fácil, administrar el triunfo lo es menos.

A los ganadores, como el sabio sirviente al rey victorioso, hay que recordarles que es momento de sacar el mensaje del anillo y tener presente que: ESTO TAMBIÉN PASARÁ.

Domingo de destapes (sí, ya)

Todavía ni se entregan las constancias de mayoría a los ganadores de la elección del 7 de junio, cuando ya empezaron los destapes.

Este domingo el actual secretario general del PAN, Ricardo Anaya, soprendió con su autodestape y un llamado a renovar la dirigencia nacional a la brevedad, luego de la estrepitosa derrota electoral. En Sonora, de inmediato Damián Zepeda Vidales manifestó su apoyo.

Horas más tarde, Margarita Zavala también lanzó un video, pero para decir de una vez que va por la presidencia de la república y, deja entrever, que si no es con el PAN será por la vía independiente.

El primero en saltar a aplaudirle fue su esposo, el ex presidente Felipe Calderón, quien resulta ser su principal lastre y uno muuuy pesado.