¿Pueden demostrar que no tendrán más bandera que la ley?

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

Con motivo del 209 aniversario de Benito Juárez García, la Gran Fraternidad Masónica de Sonora publicó un desplegado en el que retoman el juramento con el que el ex presidente de México tomaba protesta a sus funcionarios.

El texto no tiene desperdicio y sigue estando tan vigente como entonces. Por su valor histórico y su importancia en este tiempo de elegir gobernantes,  lo reproduzco:

¿Podrían ustedes, aspirantes a ocupar cargos de representación pública, demostrar que no tendrán más bandera que la ley?

¿Podrían jurar que la felicidad común será su  norte e iguales serán los hombres ante su presencia, como lo son ante la ley?

¿Podrían comprometerse a distinguir el mérito y la virtud para recompensarlos; al vicio y al crimen para procurar su castigo?

¿Podrían ustedes como funcionarios de un gobierno constituido demostrar que predispondrán de las rentas con responsabilidad y que no gobernarán a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes?

¿Qué no improvisarán fortunas, ni se entregarán al ocio y  a la disipación, consagrándose por el contrario al trabajo y resignándose a vivir con la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley ha señalado?

¿Podrían ustedes, como servidores, comprometerse a no olvidar al pueblo en sus necesidades; a sostener sus derechos; a cuidar de su ilustración, de su engrandecimiento y de crearle un porvenir que le permita abandonar la carrera del desorden, de los vicios y de la miseria a que lo han conducido los hombres que sólo con sus palabras se dicen sus amigos y sus libertadores, pero que con sus hechos son sus más crueles tiranos?

¿Podrían ustedes, como gobernantes, demostrar que están dispuestos a considerar al pueblo como única fuente de poder y de autoridad y no reconocer otra fuente de poder más que la opinión pública?

Yo me pregunto, ¿podrían los actuales candidatos responder con honestidad a estas preguntas?

No necesitan pactos de civilidad ni compromisos firmados ante notario, basta que se ciñan al actual juramento, que los obliga a cumplir y hacer cumplir la Constitución… Y que los ciudadanos cumpliéramos con la parte que nos corresponde y demandarles su incumplimiento.

Eso sería más que suficiente para que las cosas empezaran a cambiar en el país.

#InventedAlertPolítica

El fin de semana se “filtró” la  planilla que acompañará a Damián Zepeda Vidales en su candidatura a la Presidencia Municipal de Hermosillo, en ella aparecen nombres muy cuestionables, como el de José Serrato Castell, quien como diputado avaló el alza desmedida de impuestos, y la ultraconservadora Nancy Burruel.

El  que más resalta es Enrique Martínez Preciado, ex director de la Comisión Estatal del Agua y del Fondo Sonora SÍ, quién enfrenta sendos procesos legales por las irregularidades y desacatos en la construcción y operación del Acueducto Independencia y, por mandato judicial, fue cesado del puesto el año pasado y está inhabilitado por la Contraloría del Estado.

De ser así, es obvio que se le busca dar protección, pues los regidores gozan de fuero constitucional, y ha sido una constante de Guillermo Padrés dar cobijo a los amigos, como antes hizo con César Bleizeffer, Óscar Téllez y el propio Martínez Preciado, a quien mantiene como “asesor”.

Técnicamente, una inhabilitación en el servicio público federal o estatal no lo impide a ocupar un cargo en el orden municipal, pero en el terreno de la ética no hay justificación que valga.

El predicamento ahora es para Damián Zepeda porque ¿cómo va a sostener un discurso de honestidad y buen gobierno, si piensa incluir en el Cabildo a una persona sancionada por su mal proceder en el servicio público? No hay manera.

Ficha de Martínez Preciado en la Contraloría del Estado.

Ficha de Martínez Preciado en la Contraloría del Estado.