Por qué escribí “49 razones para no olvidar”

*Por 153 razones…”

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

-Publicado inicialmente el 20 de octubre de 2014-

49razonesmixEsta semana se publicó en su versión digital mi libro 49 razones para no olvidar, en el que documento el caso de la Guardería ABC, al que le he dado seguimiento desde aquella horrible tarde del 5 de junio de 2009.

Una pregunta recurrente que me hacen es por qué. ¿Por qué le he dedicado tanto tiempo a esa cobertura? y ¿Por qué escribí el libro?

Para mí, la respuesta bastaría con un ¿Y por qué no?, pero entiendo que es muy vaga, así que en este post les contaré las razones.

Cuando la noticia de lo que ocurría en la colonia Y Griega llegó a la redacción de Ehui.com, medio en el que trabajaba, supe de inmediato que estábamos ante  una de esas historias que irrumpen y que lo cambian todo.

En ese momento, sobrepasando incluso el nivel de autoridad que tenía, dispuse de todos los recursos que teníamos disponibles para cubrir de mejor manera lo que estaba ocurriendo.

Para mí y para el medio fue también un parteaguas en la manera de informar, fue la primera gran cobertura en la que utilizamos las nacientes redes sociales. En Twitter y Facebook hicimos el reporte en tiempo real y el video que subimos esa noche a Youtube, sobrepasa ya el millón de reproducciones.

Al paso de las horas y de los días, fuimos dimensionando la gravedad de lo ocurrido. No había tiempo para descansar, era uno de esos momentos en los que los periodistas y los medios de comunicación debemos demostrar nuestra utilidad a la sociedad.

Aun con recursos limitados, estoy convencida de que cumplimos. Estoy convencida de que yo, a través de mi cobertura personal y de la que he realizado también para el Semanario Primera Plana, también he cumplido. Lo digo sin afán de caer en una autocomplacencia.

Pero la muerte de 49 niños, las lesiones a 104 y todo el dejo de corrupción, influyentismo e ineficiencia en el servicio público que envolvían al caso, requería sobrepasar los límites de una cobertura convencional y hacer un esfuerzo extra.

Al paso de los años se nos olvida lo grave del hecho y llegará un momento en el que habrá una nueva generación que ni siquiera esté enterada de lo que pasó.

Por eso, al cumplirse el primer año de la tragedia y cuando empecé a notar la gran cantidad de información que iba acumulando, consideré que era necesario agruparla en un solo documento que sirviera para el registro histórico de los hechos.

En esos días tomé la decisión, sin realmente saber el esfuerzo físico, mental  y emocional que iba a requerir.

De hecho, pasaron varios meses antes de que pudiera empezar a redactar el libro porque simplemente no sabía cómo. Lo borré y volví a comenzar más de una vez. Hubo pausas de meses en los que tenía que dar un paso atrás para reencontrar el hilo conductor.

Había otro elemento a considerar: Yo quería que el libro estuviera lo más completo posible y esperaba que pudiera incluir la conclusión del juicio… pero qué hacer si a más de cinco años ni siquiera ha terminado la investigación.

Cada vez que creía que ya iba a terminar, una cosa nueva sucedía, un nuevo elemento aparecía y había que esperar.

Terminar de escribir el libro me tomó cuatro años, esperé hasta llegar al quinto aniversario pero sigue sin haber una conclusión y no avizora en el corto plazo. Así que decidí no esperar más, toda vez que el texto cuenta con una completa documentación y, en su momento, sólo va a necesitar actualizarlo cuando haya sentencias.

Además, si no lo publicaba este año tendría que esperar hasta el 2016, porque el 2015 estará marcado por la sucesión por la gubernatura y no me parecía oportuno.

De una vez, quiero dejar claro que este libro no busca atacar ni defender a nadie, menos juzgarlos porque ese es trabajo de las autoridades.

Sin embargo, sé y no puedo evitar, que pueda ser usado con propósitos electorales y con el fin de agredir a personajes involucrados que están presentes en el escenario político, desafortunadamente en la guerrilla partidista no se han detenido para aprovecharse del caso. Pero quienes conocen mi trayectoria, quienes han seguido la cobertura que he realizado sobre el tema, saben que ha sido responsable y ajena a intereses que no sean periodísticos.

 Qué encontrará en el libro

49 razones para no olvidar ve la luz de la mano del Semanario Primera Plana, está listo en versión digital y próximamente estará disponible el impreso.

Parte de lo que  leerá en él es resultado de trabajos periodísticos realizados para el diario digital Ehui.com y el Semanario Primera Plana, además de lo que he difundido a través de redes sociales digitales que en su momento fueron revelaciones. Se trata de una cobertura propia que incluye diligencias en los juzgados, la revisión de aspectos claves del expediente, de los peritajes y diversa documentación relevante, así como entrevistas a personajes involucrados en los hechos.

La documentación que utilicé de apoyo, estará disponible en los sitios www.primeraplanadigital.com.mx y www.lourdesencinas.com

Cuenta con los prólogos de los periodistas Francisco Javier Ruiz Quirrín y Juan Carlos Zúñiga Quiroga, a quienes aprecio y agradezco sus palabras.

La imagen de portada es cortesía del excelente fotógrafo Pepe Ávila; la edición corrió a cargo del periodista Rigo Gutiérrez.

En este proceso fue muy importante la asesoría del escritor Imanol Caneyada, quien junto a Ruiz Quirrín, me hizo entender que sí tenía que llevar una visión personal y mis propias conclusiones.

Por qué saben qué, con más de 15 años de seguir las reglas de la redacción fría e impersonal del periodismo, es muy difícil sacudirse ese esquema  y escribir pensando en que los lectores quieren algo más que la simple información.

Y sí, en temas como éste tienes que abrirle paso al sentimiento, que no te nuble pero que te ayude a transmitir todas esas emociones que estás presenciando.

Hay una razón más elemental aún y es la de proximidad: el incendio de la Guardería ABC ocurrió en Hermosillo, donde nací, donde vivo y donde ejerzo el oficio y por eso me sentía más obligada a dar un extra  un la cobertura.

Hoy les presento 49 razones para no olvidar y me confieso satisfecha por todo lo que me demuestro a mí misma y porque estoy convencida de que he cumplido mi responsabilidad como reportera. Esta es, pues, mi aportación contra la desmemoria.

*Las 153 razones son los 49 niños fallecidos y los 104 que resultaron lesionados.