Difieren cifras de agresiones a periodistas

Por Lourdes Encinas Moreno

La semana pasada estuvo en México la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navathem Pillay, e hizo un llamado para garantizar la seguridad de los periodistas en el país.

En su visita se manejaron  66 periodistas asesinados y 12 desaparecidos, de 2000 a 2011, como reportó en mayo pasado el informe del Relator Especial sobre la promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión, Frank La Rue.

Estos datos concuerdan la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

 Pero aquí empiezan las diferencias en las cifras:

 En nota discordante con las cifras de la ONU, la Federación Latinoamericana de Periodistas maneja 80 muertos y 17 desparecidos.

 (Llamó mi atención que al revisar su listado de asesinados y desparecidos, no aparece Alfredo Jiménez Mota, repotero del diario El Imparcial de Hermosillo, desparecido desde abril de 2005).

La organización internacional Reportetos Sin Fronteras, maneja 76 periodistas asesinados en México desde el año 2000.

Muy similar la Comisión Especial para dar seguimiento a las Agresiones contra Periodistas y Medios de Comunicación de la Cámara de Diputados, que reporta 77 periodistas muertos de 2000 a 2011. (Información disponible aquí).

De la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos cometidos contra Periodistas de la Procuraduría General de la República (por nombre no paramos), basta decir que su informe disponible más reciente es de 2009.

 A raíz del reporte de Frank La Rue, la comisión legislativa solicitó a la PGR y la CNDH un reporte pormenorizado de los agravios a periodistas en el país de 2000 a 2011.

 Y es que a conclusión es lógica: no hay un protocolo que precise y estandarice las estadísticas de las agresiones, aun cuando estamos en una de las peores épocas para la seguridad del ejercicio periodístico.

Es tarea que le corresponde a la PGR, supervisados, avalados o en conjunto con la CNDH para hacerlo más confiable.

Pero en lo que todas las organizaciones y periodistas coincidimos es en el nulo avance de las investigaciones y la falta de castigos. Lo mismo que pasa con los ataques a ciudadanos en general.

Matar en México resulta cosa fácil porque en la gran mayoría de los casos quedan impunes. Doloroso, pero cierto.

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@lojesa