Guillermo Padrés contra los molinos de viento

…Y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

 -¡Válame, Dios! –dijo Sancho-. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza?

 -Calla, amigo Sancho –respondió don Quijote-, que las cosas de la guerra más que otras están sujetas a continua mudanza; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento…”

Por Lourdes Encinas

@lojesa

Sirve este pasaje, que relata la aventura de don Quijote de la Mancha contra los molinos de viento, para ejemplificar las batallas que se emprenden contra enemigos imaginarios o los que sobrepasan en poderío. Es lo que recuerda el affaire iniciado por el gobernador Guillermo Padrés Elías contra el presidente Enrique Peña Nieto.

El detonante es muy conocido: la difusión en cadena nacional y horario estelar de Televisa, de la presa que el gobernador construyó en su rancho particular; aunque el tema ya había sido abordado por periodistas sonorenses, alcanza otra dimensión y otro mensaje al darse a conocer de esa manera.

La reacción de Padrés fue de ofensiva, de ataque, buscó el escenario de la confrontación, que como bien dice Ruiz Qurrín, es en el que se siente cómodo y le ha funcionado antes. Lo que no midió es que el enemigo al que quiso enfrentar no es como los que está acostumbrado.

El gobernador quiso hacer de un asunto que mezcla lo particular con su ejercicio público un asunto de Estado, empezó a manejar el tema como una agresión del gobierno federal al de Sonora. La respuesta de Los Pinos fue inmediata y contundente, llevándose incluso la advertencia pública del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, de que si no moderaba el tono no habría manera de iniciar el diálogo.

Padrés Elías no es el primero en recurrir a esa estrategia, pero si revisa la historia reciente, tan sólo de Sonora, quizá repararía en que en ningún caso un gobernador le ha ganado a un presidente: Ni Carlos Armando Biebrich a Luis Echeverría, ni Manlio Fabio Beltrones a Ernesto Zedillo ni Eduardo Bours a Felipe Calderón.

encuestatmEn su caso, quizá es el que llega a la batalla más debilitado: Su credibilidad y la de su gobierno está por los suelos, ha dejado agravios en prácticamente todos los sectores, el manejo financiero de su administración ha sido desastroso y el comportamiento de sus de colaboradores lejos de ayudarle sólo le acarrea los problemas a él, todo en medio de la sucesión.

No por nada, en su intento de enfrentamiento con el presidente se quedó solo. Salvo sus cercanos, no hubo organización o figura pública de peso que saliera a apoyarlo, ya ni hablemos de sociedad civil, por el contrario, muchos aprovecharon para sacer a flote sus reclamos. Incluso, el respaldo del dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, tuvo que ir a buscarlo luego de que éste estuviera evadiendo el tema.

Además, Padrés se enfrenta  a un presidente que, aunque se le quiere seguir subestimando por su imagen superficial, ha demostrado saber ejercer el poder a plenitud. Tampoco hay que olvidar, que hay un escenario en el que se están castigando los excesos de gobernadores y ex gobernadores tanto del  PRI como del PAN, y en el caso de Sonora hay tela de dónde cortar.

Así las cosas, una semana después el tono del gobernador se moderó y para hoy se espera un encuentro con Osorio Chong. La relación podrá volver al cauce institucional, pero en el escenario electoral, Padrés difícilmente podrá parar la batalla que inició y es a él a quien el panorama le pinta más desfavorable.

Piensen en eso

Por cierto, para quienes están pidiendo que se adelante el cambio de gobernador, y en el honestamente muy remoto caso que eso ocurriera, el artículo 76 de la Constitución Política del Estado establece que si por cualquier motivo el Congreso no pudiera hacer el nombramiento de gobernador sustituto o estuvieran acéfalos los Poderes Legislativo (cómo actualmente está) y Ejecutivo, el cargo recae en el presidente del Supremo Tribunal de Justicia.

El Congreso del Estado no está en funciones y, de hecho, acéfalo, así que el gobernador sustituto sería Sebastián Sotomayor, quien llegó a la presidencia del Supremo Tribunal por voluntad de Padrés Elías y de forma irregular, sin contar con las credenciales académicas requeridas y sin haber rendido protesta en los términos que marca la Constitución… Digo, piensen en eso.

Para terminar, así se expresaba el gobernador del presidente durante las campañas de 2012, antes de decirse el “mejor aliado de la Federación”.