La situación de las mujeres en Sonora

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

A propósito del Día Internacional de la Mujer este 8 de marzo, vale la pena recapitular la situación de las mujeres en Sonora. Con datos de publicaciones del INEGI, que puede consultar completos aquí y aquí, el panorama está más o menos así:

Las mujeres en Sonora somos el 49.8% de la población, la mitad pues. En cuanto al índice demográfico y de escolaridad, hasta media superior, podemos presumir de igualdad. Ya en lo demás no.

Las mujeres en Sonora, ganan menos que los hombres, aún dentro del mismo puesto, con la misma calificación y horas trabajadas.

Las mujeres en Sonora son las más violentadas del país en la etapa de noviazgo y ocupan el tercer lugar nivel nacional en violencia en general.

Justamente, los dos casos emblemáticos de tortura que se han documentado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en la actual administración estatal son de mujeres: Gisela Peraza y María de Jesús Llamas.

Las mujeres sonorenses superan la media nacional en embarazo adolescente. Pero se les criminaliza si abortan y socialmente se sigue estigmatizando a las que se atreven a vivir su sexualidad sin tapujos o de una manera diversa.

En política, apenas se les cumple con la cuota de equidad de género, aunque por esa misma obligatoriedad se amplían las posibilidades de que la próxima sea gobernadora.

Sólo hay ocho mujeres entre las 33 diputaciones locales; cinco en las 15 federales, y dos de las cinco senadurías.

De 72 ayuntamientos, apenas se eligieron 8 alcaldesas y se suma la síndico municipal de Fronteras ejerciendo como tal.

En el gabinete estatal no hay ninguna Secretaria, pero la indiferencia va más allá con la carencia de políticas públicas, el Instituto Sonorense de la Mujer está tan muerto como lo declararon las organizaciones sociales.

Y cuando por fin en el Congreso se tipifica el Feminicidio, delito por el que estamos en el top ten nacional, lo publican mal en el Boletín Oficial del Gobierno del Estado y va de vuelta a corregirse.

Ante la proximidad del Día Internacional de la Mujer, seremos protagonistas en los discursos oficiales, los eventos se pintarán de rosa, los políticos tendrán sus actos de campaña ajustados a la fecha, se regalarán flores en los cruceros y se dedicará hasta el cansancio la hueca canción de Arjona.

En las oficinas habrá pastel y no faltarán las discusiones entre los y las que confunden el día con la celebración del género, cuando en realidad es la conmemoración de la lucha por la igualdad de derechos.

Mientras tanto, en la agenda de las mujeres sonorenses seguirán los pendientes y la poca voluntad institucional.

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