Por la correcta tipificación del Feminicidio en Sonora

Por Lourdes Encinas

@lojesa

En relación al tema del Feminicidio, he leído comentarios criticando que si las mujeres buscamos igualdad por qué queremos que este delito se tipifique. Bueno, precisamente porque éste es producto de la desigualdad, por la superioridad física del hombre sobre la mujer y la histórica creencia de superioridad intelectual y emocional, por razones culturales, de mala educación, usos y costumbres y hasta religiosas.

El Feminicidio no se refiere a todos los asesinatos de mujeres a manos de hombres, sino a aquellos en los que la mujer queda en situación vulnerable por razones de género. En el artículo 325 del Código Penal Federal están detalladas y son: Violencia sexual; lesiones o mutilaciones degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia; antecedentes de violencia del sujeto contra la víctima; que exista una relación sentimental, afectiva o de confianza; la víctima haya sido incomunicada y que el cuerpo sea exhibido en lugar público. Es Feminicidio cuando se presenta una o más de las siete.

Sonora es uno de los 7 estados con mayor incidencia. Según el Observatorio Nacional del Feminicidio, con cifras de ONU Mujeres, en el último año el estado sufrió un incremento del 125% de muertes violentas de mujeres, superando la media nacional que es del 68%. Aún así, Sonora es uno de los tres estados del país que aún no incluye como delito en  su Código Penal.

Los legisladores locales están a punto de aprobarlo, pero hay riesgo de que lo hagan mal porque están privilegiando una recomendación del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, para que en la redacción del texto se considere el dolo como una de las características para acreditarlo, y así entre en los delitos en los que se puede pedir prisión preventiva, según el Artículo 19 de la Constitución federal.

Va un ejemplo con casos reales ocurridos en Hermosillo: la muerte de la corredora Alexa, atropellada en las inmediaciones de la Universidad de Sonora, no presenta ninguna de las siete razones de género ni había intención. Es homicidio culposo. Pero el caso de Carmen, que murió en 2011, por las quemaduras que le provocó su pareja sentimental en el Panteón Yáñez, sí acredita razones de género y, aunque el agresor alegue que no había intención de matarla, calificaría como Feminicidio.

Las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, legisladoras federales, y la propia Amnistía Internacional, han pedido a los diputados sonorenses que atiendan los estándares internacionales en la tipificación del Feminicidio y no se redacte como “homicidio doloso”, porque en los estados en los que se ha hecho esta consideración, como Guanajuato y el Edomex, se han encontrado dificultades para acreditarlo y el delito queda como otro más. En este debate, por cierto, ha estado ausente el Ejecutivo.

Los diputados locales están ante una definición histórica: o atienden las recomendaciones internacionales y de las organizaciones de mujeres, que les pueden dar cátedra a ellos y a los magistrados sobre el tema, o hacen caso a la recomendación del Supremo Tribunal, que de paso no está en su mejor momento en cuanto a credibilidad y legitimidad.

Pero, si no aprueban la tipificación atendiendo los estándares internacionales y del Código Penal Federal, no todo está perdido.

Silvia Núñez, representante en Sonora del Observatorio comentaba que la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, contempla la circunstancia de “Agravio Comparado”, que aplica cuando en un estado se vota una ley en la cual los derechos de las mujeres quedan por debajo de los de las mujeres de otros estados, entonces se puede solicitar una Alerta de Violencia Género a la Secretaría de Gobernación, para que ésta a su vez, convoque al comité interdisciplinario y se notifique al Ejecutivo estatal para que se tomen las medidas necesarias para resarcirlo.

Entonces, en manos de los legisladores está hacerlo bien de una vez o tener que corregirlo después.