Sigue doliendo y sigue indignando

Por Lourdes Encinas

@lojesa

Comentario editorial para “Las Noticias con Ruiz Quirrín” en Radio Fórmula Sonora, del 4 de junio de 2013.

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El tema obligado esta semana es el aniversario de la tragedia de la Guardería ABC. Y se siente ya ese halo de luto que envuelve a la ciudad durante estos días. Como si no hubiera pasado el tiempo, el recuerdo sigue muy presente.

Sin embargo, el tiempo sí ha pasado, son cuatro años en los que se ha visto, se ha dicho, se ha hecho de todo. Pero aún a cuatro años de distancia, hay cosas elementales que no quedan claras:

Dentro del proceso, olvídense de las opiniones y teorías, dentro del proceso penal no se ha determinado, con absoluta certeza, cómo inicio el incendio que derivó en la peor tragedia infantil de la historia de México. Y, peor aún, ni se determinará porque el tiempo transcurrido, la perdida de evidencias, lo hacen prácticamente imposible a menos que aparezcan nuevos elementos que se puedan comprobar.

Se han evidenciado y probado errores en los peritajes oficiales, como ha documentado el semanario Primera Plana en diversas ediciones.

El rasero de la ley no ha sido parejo, la responsabilidad ha recaído precisamente en los eslabones más débiles de la cadena, que eran las supervisoras del Seguro Social y quienes han pagado con cárcel.

O se han incluido personajes que no tenían nada qué ver en lo referente a guarderías, como el profesor Jesús Davis. Pero se han excluido a otros, a los altos funcionarios federales y estatales, a quienes eran cabezas de sistema, pero resulta que no eran responsables de estos.

Son cuatro años en los que los padres de las víctimas han tenido que salir a la calle a exigir justicia; han tenido que demandarle a las autoridades que cubran obligaciones básicas como la atención a los heridos, para que reparen el daño, cosa que aún no ocurre; han tenido que estar permanentemente presionando sobre los aspectos jurídicos del caso para que éste avance, hasta hacer sus propias investigaciones.

Son también cuatro años en los que decenas de pequeñitos, una veintena de con severas quemaduras, han luchando por su recuperación, y empezar a enfrentarse al mundo con su cuerpecito marcado interna y externamente.

Son cuatro años y sigue doliendo e indignando porque aún hay grandes pendientes que resolverse alrededor del caso.

A todos aquellos que pudiendo evitarlo no lo hicieron, que pudiendo castigar no lo hicieron, que buscaron cobijo político… queda asentada su responsabilidad histórica en los hechos y el juicio ciudadano ha sido implacable.

Como lo has anotado, son los ciudadanos los que han decidido no olvidar y de muchas formas han sido solidarios y que mañana volverán a salir a las cales con los padres para exigir lo que se ha tardado tanto en llegar: justicia, nada más pero nada menos.