La delgada línea entre reportear y spammear

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

La irrupción de las redes sociales en el periodismo ha planteado varios retos. Primero, el aceptar su uso en el trabajo diario; ahora, el evitar caer en la “sobre cobertura” y pasar de reportear a spammear.

En el afán de estar tuiteando paso por paso los eventos, palabra por palabra los discursos, nota por nota los noticiarios, se está sacrificando calidad por cantidad. Si además tienen conectadas sus cuentas de Twitter y Facebook, no le quiero ni contar.

La reciente visita de Barack Obama a México es ejemplo de esto. “Despegó el avión”, “Está bajando los escalones”, “Se sube a la ‘bestia” y post de este tipo inundaron las redes sociales desde las cuentas de medios y periodistas.

 

Al agregarle el #ÚltimoMinuto-#ÚltimaHora, provocan, además, que se vaya perdiendo el sentido de lo que verdaderamente es información que irrumpe y, lo siento, pero que la agenda transcurra como estaba planeada no lo es.

Considero que la línea entre reportear y spammear se cruza cuando la esencia de la nota se pierde en el exceso de detalles que no aportan valor informativo.

Cuándo se cruza la línea

Considero que la línea entre reportear y spammear se cruza cuando la esencia de la nota se pierde en el exceso de detalles que no aportan valor informativo.spam informativo

Algo de esto lo comenté en la mesa de medios en la que participo los lunes en Zoom 95 FM (promoción nada sútil) y un radioescucha me respondió que la “sobrecarga” de información era algo relativo, pues lo que para alguien puede ser mucha para otros poca.

Sí y no. Sí en cuanto a que la audiencia está más que nunca en control de lo que quiere consumir y en qué cantidad.

No para los medios, porque nosotros sí tenemos reglas para jerarquizar la información; ahora más que nunca es que no debemos descuidar eso porque es lo que nos permite quitar el ruido de la avalancha informativa y priorizar lo más importante.

Ésta es una de las tareas que nos toca a nosotros y nos hace útiles.

Debemos tomar en cuenta que en las coberturas ya no estamos solos. No sólo competimos con otros reporteros, también con los asistentes y protagonistas.

Por eso, me parece más necesario que nunca aprovechar el entrenamiento que tenemos, el acceso a las fuentes, el contexto que podemos aportar y las herramientas que nos permitan hacer una cobertura diferente.

Por ejemplo, en lugar de estar tuiteando palabra por palabra el discurso de un informe de gobierno, podríamos mejor hacer la crónica política o en imágenes, detectar los errores, curar las reacciones. Buscar un ángulo distinto.

dontspamNo atosiguen a la gente

Hay a quienes les da por ir poniendo el link de su contenido usuario por usuario o a cada rato o durante varios días. Eso es spam.

Y, por todos las deidades del universo, no anden pidiendo retuits, likes, +1 etc, para sus notas u opiniones.

Publicación primera en http://sieteenpunto.com/lourdes/la-delgada-linea-entre-reportear-y-spammear/