iPhone para reportear

Por Lourdes Encinas Moreno

@lojesa

En 1997, cuando empecé a reportear, las computadoras eran aún cosa nueva en las redacciones. El internet apenas se asomaba.

En mis inicios aún me tocó salir a giras y tener qué escribir la nota a mano y dictarla por teléfono y que los rollos fotógraficos se enviarán por carro o avioneta para que los llevaran a revelar.

Todavía en el 2001, en la primera gira de Vicente Fox a Sonora (Ciudad Obregón), me tocó que la sala de prensa se instalara con máquinas de escribir Olivetti.

Y, claro, se usaban grabadoras de casete. Las más modernas eran las de casete chiquito, que eran difíciles de encontrar en Hermosillo.

Las cosas se mantuvieron así hasta entrada la primera década de este siglo. (¡Uf!, por algo estoy una lista de “viejos” en Twitter). El internet se popularizó, aparecieron las cámaras y grabadoras digitales y teléfonos inteligentes.

En 2009, después de que Chema, quien era mi editor de video, me presumiera a diario su iPhone, así como otros en Twitter, decidí darle una oportunidad y descubrí una poderosa herramienta para reportear.

Empecé tomando fotos; cuando el camarógrafo se tardaba, grababa videos; envíaba adelantos o la nota completa (que antes se hacía por SMS) y actualizaba en tiempo real en redes sociales. Todo esto a ponía feliz a Koky, mi entonces editora.

Recuerdo que una gira del director del IMSS a Hermosillo, tras el primer anuncio a medios, los reporteros bajamos a la sala de prensa para adelantar mientras iniciaba la conferencia de prensa, programada para dos horas después.

Al llegar, todas las computadoras estaban ocupadas y había quienes usaban sus propias laptops o netbooks. Decidí no perder tiempo, saqué el iPhone y “a dos dedos” escribí la nota completa y la lista de acuerdos que se había anunciado, además de enviar fotos.

Sí, el iPhone es una excelente herramienta, que no sustituye las habilidades que debe tener un reportero, pero ayudan a hacer una cobertura más efectiva, en especial las que son en tiempo real. Es un “todo en uno” que facilita la tarea.

 Claro, tiene sus desventajas, como la duración de la batería, pero son remediables.

 A estas alturas todo reportero debería contar un dispositivo móvil y, por sus apps, la calidad de audio, video y fotografía, las posibilidades de edición, conexión a “la nube” y redes sociales, vale la pena invertir en un iPhone.

 Y más que cómo “fangirl”, se los dice alguien que inició reporteando con grabadoras de casetes y cámaras de rollo.